
El futbol es uno de los últimos bastiones homologados del machismo. No puede acusársele de fundamentalismo, ni siquiera de sexismo porque hay selecciones gay y futbol femenino, ambas con sus requeridas competencias. Pero el futbol sigue siendo vivencia y erudición masculina.
El periodista español Ignacio Ramonet dice que “el futbol no es solamente un juego: es un hecho social total.”
De ahí que sea impenetrable al discurso de la normalización homosexual. Lo mismo que en el ejército o la iglesia, el mundo masculino tiene licencias para la complicidad, más por la adrenalina cuando finalmente llega el gol que comparten jugadores con su público como tocarse, besarse, abrazarse, tumbarse uno en los brazos del otro que por el hecho de aceptar abiertamente las críticas.
La homosexualidad masculina simplemente no existía. Se le ignoraba, estaba prohibida. Y así está en el futbol, negado igualmente a admitirlo. ¿Qué pasaría, si fuese posible, con las concentraciones, las duchas, las celebraciones en el vestuario tras una victoria? Imposible. Los jugadores evitan el tema. No saben, no contestan. Guerreros de un mundo asexuado y apolítico, los futbolistas personifican la mística y trascendencia que ni militares ni sacerdotes representan.
Se ha dicho que eran homosexuales Ismael Urzaiz, Julio Salinas, Xisco y muchos otros, pero hasta que un jugador lo confiese, no se le puede dar credibilidad. Sólo son rumores. Hubo una excepción… hace casi 20 años. El ex futbolista inglés del Nottingham Forest, Justin Fashanu ha sido el único de élite que declaró su homosexualidad, en 1990, y conmocionó al Reino Unido. En 1998 se suicidó por la presión mediática y tras ser acusado de abuso sexual.
El joven entrenador del Valencia Unai Emery se refiere al secretismo que blinda tal realidad: “Creo que he tenido compañeros gays y nunca me lo han dicho... Si un jugador me lo dijera estaría encantado. Creo que controlo quién lo es por indicios. Los que se jactan de ligar más a mujeres son los que se delatan, es una especie de protección, ¿contra qué?”.
(Extracto)
FUENTE: EXONLINE.COM.MX



